:: Una institucion virreinal en el siglo XXI?::

Publicado: agosto 25, 2009 en Buenos Aires, casa cuna, Historia
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Si!!! es la Casa Cuna….. Aqui la historia de la “Casa de Expósitos”:

Imaginemos la Buenos Aires de 1779… La ciudad contaba con cerca de 40.000 habitantes contando los pobladores de la campiña cercana. No había veredas ni alumbrado público, las calles eran de tierra, no existían escuelas ni hospitales en condiciones. El Virrey Vértiz ilumina las calles, crea el Protomedicato y se decide la creacion de la Casa de Expositos.

Esta medida se tomo debido a la gran cantidad de niños que se abandonaban en las calles de la ciudad. Eran dejados a la intemperie y durante las noches eran atacados por los perros cimarrones que habia en Buenos Aires.

El 9 de junio de 1780 ingresa la primera niña que había sido abandonada en la puerta. Es bautizada como Feliciana Manuela que fallece repentinamente a los pocos días. En 10 años la Casa recibió más de 2.000 niños. Su nombre original, el de Casa de Niños Expósitos se debía que albergaba a los niños abandonados, “expuestos”, en las calles o en los umbrales de las iglesias.

Pero como se hacia para abandonar un niño en esta Casa? El procedimiento es muy particular: contaba con un torno de madera para recibirlos manteniendo el anonimato de las madres. Este armazón giratorio funcionó hasta 1891. Con la frase “mi padre y mi madre/me arrojan de si/y la caridad divina/me recoge aquí”. Cuando alguien depositaba sobre el plato inferior del torno un bebé, hacía sonar la campanilla y un operador desde adentro giraba el dispositivo y el bebé ingresaba a la casa, sin que quien lo dejara y quien lo recibía, pudieran mirarse. El torno todavía conserva la Casa de Ejercicios de la Avenida Independencia.


(Esta fotos nos muestran el famoso torno, fueron tomadas en el museo casa de Lavalleja, Montevideo)

En 1873 se traslada a la actual calle Montes de Oca, en un terreno ubicado en lo alto de la “Barranca de Santa Lucía” siendo sus directores, a partir de ese período, los Dres Juan A. Argerich, Juan M. Bosch y Angel Centeno. Este ultimo obtiene en la “Casa Cuna” la primera radiografía pediátrica en el país.

En 1903 ingresa el recién graduado Pedro de Elizalde quien normalizó la recepción de leche, organizó la Escuela de madres, vigiló la salud de las “dadoras de leche” y organizó el servicio Médico-Social. Elizalde creó la Escuela de Enfermeras profesionalizando la enfermería del Hospital y consiguió que su título fuera reconocido por la Facultad de Medicina.

En 1905, en reconocimiento a su capacidad asistencial, la Casa pasa a llamarse oficialmente Hospital de Niños Expósitos, nombre que cambia en 1920 por el de Casa Cuna. Gracias a donaciones importantes se logra reedificarla casi por completo, se construyeron distintos pabellones (para sarampionosos, para diftéricos etc.), se adquirieron terrenos adyacentes y en 1913 la Sociedad le da la esquina de las actuales Caseros y Tacuarí. La Casa contaba entonces con 450 camas para expósitos.

Entre 1935 y 1946 es director del hospital el Dr. Pedro de Elizalde quien enriquece la actividad científica del mismo con la aparición de la Revista Infancia y la instalación de la Cátedra de Pediatría. En esa época se inventa en “Casa Cuna” el sistema de identificación de recién nacidos actualmente en vigencia.

En 1961 se le impone el actual nombre de Hospital “Dr. Pedro de Elizalde”. En 1963, el Hospital pasa al ámbito municipal y en 1967, se incorpora el Plan de Residencias Hospitalarias.

El Hospital General de Niños Dr. Pedro de Elizalde es el Hospital Pediátrico más antiguo del continente americano encerrando en su belleza arquitectónica el encanto de las típicas construcciones de los palacios de la época.

Quinquela
Entre los numerosos inmigrantes que llegaron dispuestos a labrar un porvenir en esta tierra, se encontraba don Manuel Chinchella, genovés, trabajador del puerto de La Boca y poseedor de una carbonería ubicada en la calle Irala al 1500. Aquí en esta tierra conoció a doña Justina Molina, entrerriana, de origen humilde, con quien formó una familia.

Una vez juntos, cuando la vida les negó la posibilidad de tener hijos, se acercaron hasta la Casa de Niños Expósitos, con el fin de poder adoptar una criatura. El niño que retiraron en 1896 de la Casa de Niños Expósitos se llamaba Benito Juan Martín. Si bien no se poseen datos exactos sobre la fecha de su nacimiento, sí sabemos que fue abandonado en esta institución el 21 de marzo de 1890 con un papel que decía: “Este niño ha sido bautizado y se llama Benito Juan Martín”. Se da como fecha de su nacimiento el día 10 de marzo, pero no es una fecha segura. El mismo Quinquela Martín nos ha dicho: ” Mi nacimiento se pierde en la sombra de lo desconocido”.

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