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El siguiente articulo es autoria de Oscar Andrés De Masi. Me llego a traves de la gacetilla de la Comision Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Historicos, a la cual estoy suscripta. De Masi es vocal de dicha Comision. Transcribo textualmente el articulo pues es la explicacion mas completa que he leido.

El patrimonio monumental interpela al transeúnte atento. ¿Cuántos edificios de la ciudad de Buenos Aires lucen, en su arquitectura y en su ornamentación, unos símbolos, más o menos explícitos, cuya lectura primera depende tan sólo del hecho de detener el paso, alzar la mirada y observar? El tímpano de la Catedral Metropolitana, frente a la Plaza de Mayo, es uno de esos casos. Nuestro rápido trajinar apenas si nos remite, vagamente, a alguna escena antigüa… ¿será bíblica? ¿será clásica grecorromana? La presencia enigmática y triple de las pirámides de Egipto pone una nota de inequívoca rareza. ¿Y el resto? ¿quiénes son esos personajes? ¿qué hacen? ¿de qué hablan? ¿por qué y hacia dónde uno de ellos alza su mano? ¿por qué dos de ellos se estrechan en un abrazo? ¿por qué la canasta repleta de panes?
Intentemos responder a estas preguntas que nos interrogan con su fuerte carga figurativa y simbólica, desde lo alto del monumento catedralicio, desde hace ya más de cien años.

Completamiento del frontis a cargo de Dubourdieu:
Sabido es que el templo matriz de Buenos Aires careció de frontispicio durante largo tiempo. Referirse a la “obra de la Catedral”, en el lenguaje coloquial de la Gran Aldea, como señala J. A. Wilde, era sinónimo de tarea inconclusa1. Luego que lo tuvo, aquel carecía de decoración. Se encargó el relieve ornamental para el tímpano del frontón, al escultor francés Joseph Dubourdieu, quien ya en 1856, acompañando las reformas de Prilidiano Pueyrredon, había realizado la estatua que corona la Pirámide de Mayo (mal llamada la “Libertad” o “República”, cuando se trata de “Bellona”, una diosa romana de la guerra). Dubourdieu había ejecutado, también, cuatro figuras alegóricas (comercio, agricultura, ciencias y artes), en cemento, que fueron colocadas en los ángulos de la Pirámide. Fueron retiradas y reemplazadas, en 1875, por cuatro piezas de mármol provenientes del Banco de la Provincia y que hoy lucen en la plazuela frente a la Iglesia de San Francisco, en la calle Alsina. Para la Catedral, el escultor eligió el relato bíblico del encuentro del patriarca Jacob con su hijo José, traicionado por sus hermanos y hecho esclavo, y luego devenido en visir de Egipto. La connotación era obvia: Buenos Aires, la hermana próspera y segregada, se reconciliaba con la Confederación Argentina en fraterno pacto de unión (San José de Flores, 1859).
La obra de Dubourdieu fue aprobada en 1860 y concluyó en 1863. Fue muy apreciada por la crítica contemporánea, tanto por su mérito artístico como por el impacto de su simbolismo, tan expresivo del cese de las luchas civiles entre Buenos Aires y la Confederación.
Ciertamente, en una ciudad prácticamente vacía de monumentos conmemorativos y artísticos, debió llamar la atención. M. G. y E. T. Mulhall, en su “Manual de las Repúblicas del Plata” (edición castellana de 1876) la mencionan, aunque omiten el nombre del autor y, correctamente, la tipifican como “alto-relieve”. Esta observación de los directores del Standard es interesante por cuanto pudieron disponer de información contemporánea a la aplicación de las esculturas, que, en su conjunto, suelen llamarse erróneamente “bajorrelieve”.
Sin embargo, el contrato que firmó Dubourdieu con el Gobierno del Estado de Buenos Aires (informe del Ministro de Gobierno, D. F. Sarmiento, al Gobernador Mitre, del 20 de diciembre de 1860), se hablaba de “bajosrelieves” (sic), cuyo modelo definitivo debía seleccionar el gobierno.
Se aclaraba, también, que los materiales para la hechura de las figuras serían “ladrillos fuerte y sólidamente ligados al muro con hierros y éstos en cantidad suficiente para que el todo no forme sino un cuerpo y no sufra movimiento alguno”.
El costo total de los trabajos ornamentales (que incluían los doce capiteles corintios, cornisas y friso) ascendió a $ 300 mil moneda corriente, librándose un anticipo de $ 25 mil a favor del escultor contratista
Dubourdieu habría concluído los trabajos ya avanzado el año 1863. La autoría del artista francés ha quedado documentalmente demostrada con el hallazgo del expediente contractual en el Archivo General de la Nación, por mérito de mi recordado amigo Alberto de Paula. El documento vino a confirmar la versión ya establecida y que tuvo sus contradictores, afirmando, por ejemplo, que las figuras las había realizado ¡un preso de la Policía! Cabe agregar que, por aquéllos años, el Gobernador Mitre ponía las bases de otro monumento vinculado a la concordia nacional: el templo de la Virgen de la Paz en las Lomas de Zamora.
Alberto S. J. de Paula comentó la utilización de esta escena bíblica en la Catedral del siguiente modo:
El relato bíblico está contenido en el capítulo 45 del Génesis, la comparación entre hermandad de las doce tribus de Israel y la unión de las catorce provincias argentinas, surge de una relación entre la historia sagrada y la profana que es coherente con el doble rol del monumento, pues si por su antigüedad y jerarquía, la Catedral de Buenos Aires es el templo con mayor significación en el orden eclesiástico, también su emplazamiento, su historia y su mérito arquitectónico le confieren un alto valor emblemático en el patrimonio civil.

Repertorio simbólico
La composición se divide en dos campos a partir de la línea axial que reparte el tímpano en sendas mitades. Ese eje vertical coincide con la pirámide mayor, del grupo de tres que aparecen en el fondo del conjunto central. Las tres pirámides, nítidamente representadas en sus vértices y sus bloques de piedra, evocan primariamente el país donde ocurrió la escena bíblica, el Egipto.
Pero en un marco simbólico, bien pueden significar la presencia de la masonería (los tres puntos, la referencia triangular) en la obra reconciliadora de Buenos Aires y la Confederación. Téngase presente que la pirámide integra el repertorio simbólico masónico, como señala David Ovason: “la pirámide en diversas formas, había sido muy popular en las fraternidades masónicas en Europa durante la mayor parte del siglo XVIII”. (más…)

Algunos datos poco conocidos de la Catedral de Buenos Aires

Nombre latino: Bonus Aër. Archidiocesis Bonaërensis.

Erección canónica: Diócesis: Bula de S.S. Paulo V (30 de marzo de 1620)

Ejecución de la Bula: 19 de enero de 1621 por Fr. Pedro de Carranza, primer Obispo de Buenos Aires.

Arquidiócesis: Bula de S.S. Pío IX (5 de marzo de 1865).

Sede Primada: Decreto de la S.C. Consistorial (hoy S.C. para los Obispos) del 29 de enero de 1936.

Institución civil: Real Cédula de S.M. Felipe III, Rey de España, del 12 de junio de 1618 pidiendo la erección de la Diócesis. Ley nº 116, de 1864, como Arquidiócesis.

Personería Jurídica: Código Civil de la República Argentina. Art. 33, inc. 4º.

Territorio: Capital Federal e Isla “Martín García”.

Superficie: 202 km² . Isla “Martín García”: 17 km².

Titular de la Arquidiócesis: Santísima Trinidad.

Santos Patronos.
Principal: San Martín de Tours (11 de noviembre) y Nuestra Señora de las Nieves (5 de agosto).
Menores: Santa Clara (12 de agosto) – Santos Sabino y Bonifacio (14 de mayo).

Titular de la Catedral: Santísima Trinidad.

Catedral: viene de “Cátedra” término griego que se traduce por “silla en alto”.
Catedral es la iglesia en la que tiene su trono el obispo. El nombre procede de “Ecclesia cathedralis”, usado por primera vez en Tarragona el año 516. Se trata, por tanto, de un adjetivo sustantivado.

La catedral es la iglesia madre de la diócesis. También se la denomina “domus Dei”; de ahí, p. ej. que catedral en alemán se dice Dom o en italiano “duomo”. Desde la cátedra o trono el obispo ejerce la potestad de enseñar dada por Jesucristo a los apóstoles.

Cuando Juan de Garay vino desde Asunción a fundar la ciudad de la Trinidad, acto que tuvo lugar el 11 de junio de 1580, destinó para la iglesia mayor o catedral el mismo cuarto de manzana que ocupa hoy en día.

En el acta de fundación se lee: “hago y fundo en el asiento y pueblo una ciudad la cual pueblo con los soldados y gente que al presente he traido para ello, la iglesia de la cual pongo por advocación de la Santísima Trinidad, la cual sea y ha de ser iglesia mayor parroquial”.

En lo que atañe a la jurisdicción eclesiástica, la nueva ciudad dependía de la diócesis del Río de la Plata, creada por Paulo III el 1º de julio de 1547 con sede en Asunción.

Plano de los atractivos que se encuentran en su interior